El descendiente

 


El descendiente- (H.P. Lovecraft)

 


Corto de café: Mostrándonos el Necromicón.

 

El pobre loco

 

“Escribiendo en lo que mi médico me dice que es mi lecho de muerte, mi más horrible temor es que el hombre esté equivocado. Supongo que parece que me enterrarán la semana que viene, pero..."

 

   ¿Qué puede escribir un hombre en su última semana de vida? ¿Escribirá sobre sus pensamientos o los dejará marchar y que se pierdan en la oscuridad de la noche? Este relato fue publicado póstumamente en 1938, en la revista Leaves,  y más tarde en el libro Marginalia, allá por el año 1944. Dicen que este relato de Lovecraft está inconcluso, aunque yo creo que no… tan solo hay que leer el final. R.H. Barlow, quien publicó este relato, fue entre otras cosas antropólogo y amigo personal del terrorífico escritor, pero ante todo fue el albacea de toda su propiedad literaria, que no es poco.

    Aquí se habla de libro más aterrador del protagonista de la entrada de hoy, el “Necromicón”, donde se ve como es el mundo de los bibliófilos y, de lo que son capaces de hacer por conseguir u obtener un libro antiguo preciado por ellos, pero hay ejemplares que encierran ciertas historias personales, junto a miedos y misterios, monstruos que pueden salir en cualquier momento, y si se desmaya -este pobre loco de la historia- al ver el libro, es debido a que él es el verdadero descubridor de ‘La ciudad sin nombre’, donde se encuentra una ciudad habitada por esos seres extraños que tanto gustaban a Lovecraft.


Vemos aquí la primera página del manuscrito original de "El descendiente"

   El ‘Necromicón’ solo puede traer una cosa, mejor dicho dos. Locura y muerte, porque es un grimorio muy, muy peligroso, ya que intentar tomar contacto con él puede resultar bastante arriesgado. Alguien puede llamar a tu puerta y, cuando la abras es muy fácil que no te encuentres delante de Nyarlathotep. Recordar que estos tipos no son para nada amistosos.



Comentarios

(Entradas más populares) Si te apetece seguir leyendo...