El código Calloway
El
código Calloway – (O.Henry)
Corto de café: Periodismo a la vieja usanza.
Descifrando el
código
“El
Enterprise de Nueva York envió a H. B. Calloway como corresponsal al teatro de
operaciones de la guerra rusojaponesa”.
Si
este relato va de grandes clásicos del periodismo, no debemos pasar por alto a
otro clásico de las short stories, como es William Sydney Porter, el rey
de esos finales imprevistos, que solo él era capaz de conseguir.
Hoy
desvelaremos el secreto de su particular seudónimo, en Austin (Texas) el
llamado estado de la Estrella Solitaria, vivió durante un tiempo nuestro amigo,
en una vivienda típicamente de la zona, donde residía un gato llamado Henry,
que cuando aparecía por ahí, muy de tarde en tarde le decían ¡Oh, Henry!
Surgiendo el nombre que le hizo inmortal, un hombre que empezó a escribir
relatos cuando estaba en la cárcel, que cosas tiene la vida.
Al grano:
La
historia de hoy trata sobre un periodista a la vieja usanza, que es enviado por
su periódico como corresponsal de guerra al conflicto rusojaponés, que en una
de sus crónicas envía una primicia mundial en un extraño código, que nadie
entiende ni puede descifrar con un único motivo, evitar las tijeras del
censor y, que el artículo no fuera censurado, echando por tierra la crónica de
la competencia, que como os estaréis imaginando estaba llena de mentiras.
Nadie
en la redacción es capaz de entender semejante galimatías de palabras, una
incógnita que cada vez que se leía se enrevesaba aún más, un texto difícil de
entender, hasta que la persona menos esperada, quien menos se pensaba fue capaz
de encontrar una luz ante semejante intríngulis, manda narices.
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