¿Quién está ahí?

 



¿Quién está ahí? – (Arthur C. Clarke)

 

 

Corto de café: Cuando las cosas no suceden como uno cree…


 

¿Alguien llama desde ahí afuera?

 


Relatos de diez mundos (4):

 

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“Cuando me llamó el Satélite de Control estaba escribiendo el informe de progresos del día en la cúpula del Observatorio, aquella oficina recubierta por una burbuja de cristal situada en el eje de la Estación Espacial como el cubo de una rueda de carreta”.

 

Introductio:

  Vayamos directamente al grano, sin ningún tipo de circunloquio, ni introducciones rebuscadas para dar pie al asunto en cuestión que vamos a tratar, este corto relato espacial a cargo de Clarke. He leído por ahí que el autor de esta corta historia es el maestro de los finales inesperados -y estoy totalmente de acuerdo con esta definición-, y eso me ha recordado a otro genio del difícil género del relato corto, pero de un estilo diferente, me estoy refiriendo a O. Henry. “¿Quién está ahí?” es una encantadora historia de fantasmas espaciales (tanto los presenciales como los que se hallan escondidos en nuestra mente), porque en el espacio también hay fantasmas, como en todas partes.

“Aquel vacío en donde no existe el sonido estaba llevándome al oído ese leve pero inequívoco conjunto de sensaciones que son la vida”.

  Todo sucede cuando un astronauta sale en la cápsula de rigor para efectuar una serie de trabajos, y es en ese momento cuando empieza a oír y percibir una serie de sonidos (ruidos) procedentes del espacio, que se introducen dentro de su nave, ese pequeño espacio de trabajo que tripula en solitario, ruidos que van penetrando en el interior del aparato, que poco a poco se van haciendo más presentes y perceptibles. Es justo en ese instante cuando se acuerda de un compañero que murió en extrañas circunstancias en el mismo lugar donde se encuentra ahora, pensando que el alma del mismo está vagando por las estrellas y constelaciones del amplio universo, pero en ese instante algo le toca la nunca, desmayándose.

“(…) tuve la sensación que algo intentaba penetrar en el interior de mi cápsula… algo invisible que intentaba buscar refugio del cruel y espantoso vacío del espacio”.

  



 Cuando se despierta es el hazmerreír de todo el mundo, porque cada cosa que sucede en nuestra vida, en el universo, creo que tiene una explicación. Los ruidos en el interior de la nave eran debidos a que unos seres vivos, unos gatitos, apenas unos cachorrillos, habían sido introducidos en el interior de la cápsula espacial por un empleado amante de estos animales, siendo el responsable de este desaguisado y, del ridículo por el que ha pasado el protagonista y narrador del relato.

Ultima verba:

  Clarke nos quiere mostrar una cosa, recalcando un punto bastante importante que no debemos pasar por alto. El miedo siempre está dentro de nosotros, no importa el lugar, ni nuestra condición social, e incluso en el espacio puede ser igual de patente que en la Tierra, porque ese miedo es parte de nuestra naturaleza humana, un miedo que puede resultar imprevisible e impredecible.

“¿Qué ocurre con el alma de un hombre que muere entre las estrellas, lejos de su mundo natal?”

 

(1)   Este libro de relatos fue publicado en el año 1961 y en algunos aspectos la traducción deja mucho que desear, pero he decido mantener la transcripción original, para que la historia no perdiera su esencia, lo mismo ha sucedido en “Recuerdo a Babilonia”, y sucederá con las siguientes reseñas que haga sobre esta antología, compuesta de variados registros por parte del maestro Clarke.




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