El edificio Yacobián




El edificio Yacobián – (Alaa Al Aswany)

 


Largo de café: Negocios, mentiras y corrupciones, (sin cintas de video).

 


En los interiores del edificio

 


“Pero no en este país. Aquí todo es al revés. Aquí los grandes crecen y los pequeños mueren. El dinero produce dinero y la pobreza, pobreza.

 

  Un edificio construido en el año 1934 por un millonario egipcio de origen armenio al que bautizó con su apellido es el protagonista, junto a los personas que habitan en él la parte principal de esta historia, donde se irán tejiendo cada una de las tramas que allí se relatan, que nos llevarán a conocer como es Egipto, comprobando que cada piso representa un estrato de la sociedad, de mayor a menor, donde en la azotea están aquellos que menos posibilidades tienen, pero eso no tiene importancia, carece de valor, porque sin importar la planta en la cual vivan, porque lo hacen en una total decadencia, que cada día va a más, sin que nadie haga algo por evitarlo, porque dada uno vive para sí mismo, para sus propios intereses, donde los problemas de toda índole, políticos, religiosos, económicos y sociales están a la orden del día.

  Un libro denuncia, una muestra de una sociedad en declive, como otras muchas, donde los privilegios son de unos pocos, mientras que las migajas quedan para una inmensa minoría, que ve día a día el recorte de sus derechos, donde una mastodóntica administración vive al servicio del amo.

“El mal existe incluso en la gente más buena y en los más cercanos a nosotros”.

  Un título que me ha llevado hacia otro gran escritor egipcio llamado Naguib Mahfuz, con su “callejón de los milagros”, mezclado con ese sufismo, siempre acompañado o al lado del existencialismo de Proust, o a caballos de Dios” del  terrorismo islámico, en una novela donde no todo sale bien, donde a medida que avanza van cayendo una a una las piezas del enorme tablero de ajedrez en que se mueven, unas siguiendo el camino que ellas mismas se habían marcado, otras es el destino quien decide el fin que deben tener, mientras que el resto se encuentra en un maravilloso e inesperado final.

“En la vida el hombre se ve sometido a muchas situaciones estúpidas, y estancarse en ellas es un error”.



Alaa Al Aswany, que te mostrará cómo se comportan los habitantes de este conocido edificio, en una descripción del Egipto de su tiempo, donde la corrupción y las apariencias están a la orden del día.

Post scriptum:

  Una novela muy coral, que puede acercarte a la conocida ensayista marroquí Fátima Mernissi, o a la española con ascendencia marroquí Najat El Hachmi, con historias un poco alejadas del conocidísimo ‘Nasrudín’ árabe, pero esta novela también tiene algo de esa esa famosa moralina, ese punto de inflexión que siempre enseña, que siempre recuerda, en mi caso fue a Amin Maalouf, incluso Yasmina Khadra y sus “sirenas de Bagdad”, así que, todo este paseo por el centro comercial de El Cairo no me ha desilusionado en absoluto.

Ultima verba:

  Si te acercas por el edificio Yacobián te diré que tu curiosidad quedará satisfecha, porque sus habitantes no tendrán ningún problema en abrir las puertas de sus casas, y que puedas observar cómo se mueven en la intimidad, llena de secretos, mentiras, verdades y miserias, viviendo situaciones difíciles, intentando tirar por el llamado carro de la vida lo mejor que pueden. Una cosa más, cuando te marches de esa vetusta construcción no olvides de apagar la luz.

“La respuesta, por supuesto, era que sí, ya que en Egipto a la gente le encanta conocer la vida privada de los demás e indagan en los secretos de los otros con insistencia”.

 

Club de Lectura Gijón-Sur



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