Historia del pariente pobre




Historia del pariente pobre – (Charles Dickens)

 

Corto de café: Relatos en la noche de Navidad.

 

         Clapham Road

 


  “Se resistía mucho a anteponerse a tantos respetables miembros de la familia iniciando la ronda de historias que iban a contarse, sentados en un amplio círculo junto al fuego de Navidad; y propuso, con modestia, que sería más apropiado que «John, nuestro estimado anfitrión» (por cuya salud pidió que se brindara) tuviera la amabilidad de comenzar. En cuanto a él, dijo que estaba tan poco acostumbrado a abrir camino que realmente… Pero como todos protestaron a coro que debía empezar, y convinieron unánimemente en que podía, debía y tenía que hacerlo, dejó de frotarse las manos, sacó las piernas de debajo del sillón y comenzó”.

 

Introductio:

 No hay Navidad sin villancicos, regalos familiares y, sobre todo, muchísimas ilusiones, pero a unas navidades no se les puede pasar hoja sin tener en cuenta una cosa, acordarnos del hombre navideño por excelencia, nuestro Charles Dickens, y nosotros, lo haremos con uno de sus relatos, “El pariente pobre”, en una típica noche de Navidad, frente al fuego del hogar, donde un hombre, abre su corazón al resto de familiares allí presentes.

  Varias historias se van sucediendo dentro de la misma historia, convirtiendo al relato en una verdadera matriuska llena de sorpresas, que tiene su moraleja, como todos los cuentos de Dickens. En el caso de hoy es una verdadera denuncia sobre la avaricia humana, sabiendo que, lo primero, entre todas las cosas, siempre está en primer lugar nuestra familia, y que el dinero, el asqueroso dinero, que todo lo estropea y corrompe, por mucho que lo necesitemos, no debe de ser lo más importante en la vida, siempre ocupando un lugar principal en la equivocada jerarquía de valores, una escala que cada día, se va convirtiendo en más egoísta, así que, (ya se ha colado una de mis habituales coletillas cuando escribo) de este maestro del género narrativo nos podemos esperar cualquier cosa, pero siempre para bien…

  “A veces, alguno de mis parientes o conocidos tiene la amabilidad de invitarme a cenar. Ésas son ocasiones festivas, y entonces suelo pasear por el parque. Soy un hombre solitario y rara vez camino acompañado. No es que me eviten por ir mal vestido, pues no voy en absoluto desaliñado: siempre llevo un traje negro bastante decente (o, más bien, de mezcla Oxford, que parece negro y se conserva mucho mejor); pero he adquirido el hábito de hablar en voz baja y de guardar silencio, mis ánimos no son altos, y soy consciente de que no resulto una compañía atractiva”.


Dickens, el autor más victoriano y navideño de su época

Scriptum:

 ¿Es una historia triste? Sí, lo es, porque viene de la pluma de Dickens, mostrándonos dos lados diferentes de ver la vida, pues cada uno escoge su camino en la misma, ya que cada cual se comporta como le viene en gana. Todo sucede en una noche de Navidad, donde un hombre cuenta la historia de su vida a la familia, durante una noche de relatos al calor del fuego, inventándose otra realidad a la existente, a la que todos ven y palpan, con un personaje imaginario que actúa de forma contraria a lo que él es.

  Una lectura para nada mediocre (pues a veces nos encontramos con alguna de este tipo, vendidas a bombo y platillo, llevándonos después el gran ‘tangazo’), con el resultado final que, ese castillo de naipes ideado por el protagonista de la historia cae ante nosotros, ante el más ligero golpe de aire, resultando un relato que cada uno debe de interpretar a su manera. ¿Es más bonito vivir la vida de una manera más sencilla? Eso, cada uno de nosotros, individualmente, es quien debe decidirlo, no los demás.

 Si deseas leer el relato, te lo podrás encontrar en el siguiente enlace: https://lecturia.org/cuentos-y-relatos/charles-dickens-historia-del-pariente-pobre/25564/



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