El enemigo olvidado
El enemigo olvidado – (Arthur C.
Clarke)
Corto de café: En un mundo apocalíptico cubierto de
nieve.
Una ciudad abandonada y desierta
(Congelados)
“El profesor Millward se irguió bruscamente en su cama y
las gruesas pieles cayeron al suelo con un ruido sordo. Esta vez, estaba
seguro, no había sido un sueño; el aire helado que raspaba sus pulmones aún
parecía vibrar con el sonido que había llegado rechinando desde la noche”
Introductio:
Un mundo apocalíptico, una ciudad
solitaria, un hombre abandonado ante su destino en esa ciudad dejada de la mano
de Dios, si es que hay algún dios que quiera ampararse de ella, rodeado de
libros, que palian su soledad, llena de un desgarrador frío, en el
desamparo de los tiempos y, ante la acechante noche, que llena de aburrimiento
su persona.
Una soledad que se ve rota cuando
cree escuchar un sonido, un lejano ruido, que le hace pensar que no está solo
en un mundo lleno de hostilidad, a lo mejor todo a sido producto de su
imaginación, pero por comprobarlo no pierde nada, total, no tiene otra cosa que
hacer, salvo enfrentarse al miedo de los peligros que pueda encontrarse en el
exterior, que son varios.
“Protegió sus ojos de la brillante luz lunar y miró en la
noche. El cielo estaba despejado: fuera lo que fuese, el sonido que había
escuchado no había sido un trueno. Había venido del Norte y mientras esperaba
volvió de nuevo”.
A pesar de que todo está cubierto de
nieve y, que en el exterior hay bestias salvajes, que pudieran acabar con su
vida, decide salir al violento mundo que le rodea y descubrir, de una vez por
todas, de dónde ha salido ese ruido que tan intrigado le tiene, porque la
esperanza es lo único (último) que se pierde.
“El profesor Millward recorrió nuevamente y con lentitud
los anaqueles de los libros, pensando en el plan que se había trazado. Hacía
veinte años que había visto los últimos helicópteros ascendiendo pesadamente
desde Regent’s Park, con sus hélices batiendo la nieve que no cesaba
de caer. Aún entonces, cuando el silencio se cerró a su alrededor, no pudo
convencerse de que el Norte había sido abandonado para siempre. Y todavía
esperó durante toda una generación, entre los libros a los que había dedicado
su vida”.
Ultílogo:
Londres es muy grande para que viva una
persona sola. Es un relato que me ha recordado a otro que leí no hace
mucho tiempo, “Un cetro final”, con temática más o menos
parecida, de otro maestro del género, Ray Bradbury, aunque este último fue
publicado diez años más tarde, concretamente en 1952, en la revista “Weird
Tales”.
Si estás interesado en leer el relato podrás encontrarlo en el siguiente enlace: https://lecturia.org/cuentos-y-relatos/arthur-c-clarke-el-enemigo-olvidado/6448/





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