La boda
La
boda – (Silvina Ocampo)
Corto de café: Un matrimonio forzado.
Filomena
“¿Por
qué me casé? Bien dicen «Casamiento y mortaja, del cielo bajan». Todo ocurrió
por casualidad: muchas personas no lo creen. Estábamos sentados, Armando y yo,
en los sillones de mimbre de la cocina, a las doce y media de la noche cuando
llegó mi tía sombrero en mano. Tengo una cabellera enrulada, que me llega a la
cintura; se había enredado al mimbre del sillón”.
Breve introductio:
Este
relato de la escritora argentina Silvina Ocampo, aparece por primera vez en el
libro “Las invitadas”, ahí conoceremos a una joven que responde al
nombre de Filomena, que se ve obligada a casarse (debido a las conveniencias
sociales de la época, y casi de la nuestra), con un joven por el que no siente
absolutamente nada (ya la tenemos liada), en uno de los denominados casamientos
a la fuerza, donde uno tenía que obedecer los mandatos y decisiones de los
padres, -que estaban considerados palabra de Dios-, que eran los
que normalmente elegían a tu cónyuge para siempre (hasta que la muerte los
separe), poniéndote un pesado yugo de por vida, del que era muy difícil escapar,
importándoles un bledo los resultados, vamos que, el fin justifica los medios.
Desde momentos antes de la boda, el asunto no pintaba nada bien para la pobre Filomena.
“En
casa de mi tía, esperamos a Armando para ir juntos a la iglesia. No está bien
que una novia espere al novio y no me gustó la cosa. Se hizo esperar: estaba en
el consultorio del dentista arreglándose la nueva dentadura y, cuando llegó, a
pesar de la demora, todos lo felicitaron por lo buen mozo que estaba y yo tuve
que sonreír”.
Ultílogo:
Eran
unos cánones, unas leyes familiares, que debían ser obedecidas sí o sí, y en el
que la vida de la mujer, siempre la peor parada, quedaba marcada para siempre.
En el caso de Filomena la culpa de todo la tuvo un malentendido, en una sociedad
que durante algunas generaciones intentó moldear a sus componentes, para que nunca
rompieran esas normas, no escritas, pero sí apalabradas, que estaban establecidas
como si fueran un rango superior a la ley.
Si quieres leer el relato lo
encontrarás en el siguiente enlace: https://lecturia.org/cuentos-y-relatos/silvina-ocampo-la-boda/6697/





Comentarios
Publicar un comentario