El guardagujas
El guardagujas – (Juan José Arreola)
Corto de café: En una estación cualquiera, de un país
imaginario…
Confabulario
Esta
entrada puede contener spoiler,
tampoco
tiene nada que ver con los acontecimientos
sucedidos
estos días en el país,
ya la
tenía preparada de antemano.
“El
forastero llegó sin aliento a la estación desierta. Su gran valija, que nadie
quiso cargar, le había fatigado en extremo. Se enjugó el rostro con un pañuelo,
y con la mano en visera miró los rieles que se perdían en el horizonte.
Desalentado y pensativo consultó su reloj: la hora justa en que el tren debía
partir”.
Introductio:
El cuento
latinoamericano tiene a los mejores representantes dentro del género, eso nadie
puede negarlo, pues para mi gusto sigue siendo el primero con diferencia y,
entre ellos encontramos a grandes autores, como Horacio Quiroga, el Homero
argentino, dígase Borges, García Márquez, tampoco puede faltar Cortázar, junto
a otros muchos más, que no vamos a mencionar para no alargar tanto la lista,
cansando a los pocos lectores que de vez en cuando os pasáis (y es de
agradecer) por esta silenciosa bitácora.
El cuento
latinoamericano -vuelvo otra vez a repetir lo mismo-, es breve, sencillo,
conciso, directo, crítico y, lo que es más importante para mí, logra transmitir
y transportar. ¿Qué más se puede pedir? Pues encontrarnos con un relato como el
guardagujas, que por mucho tiempo que pase, siempre seguirá siendo atemporal,
fiel calificador del sistema, y con múltiples explicaciones, un confabulario de
interpretaciones que te dejará perplejo.
Argumentum:
Un
viajante llega a una estación desierta, en uno de esos lugares perdidos en la
nada, y con ganas de llegar a su destino (por lo que se ve y lee a lo largo
del relato, tiene mucha prisa por llegar al final del trayecto), entonces, de
no se sabe dónde, aparece un anciano guardagujas o guardavías, da igual cómo
queramos llamarlo, vestido de una forma muy peculiar, casi a la antigua, poniéndole
al día de la forma (bastante extraña que tiene el funcionamiento ferroviario
del país), dejándole bastante perplejo, donde los trenes no se sabe a dónde van
y, tampoco de dónde vienen, entablándose entre ellos una conversación de lo más
absurda e inquietante.
“En su afán de servir a los ciudadanos, la empresa debe recurrir a ciertas medidas desesperadas. Hace circular trenes por lugares intransitables. Esos convoyes expedicionarios emplean a veces varios años en su trayecto, y la vida de los viajeros sufre algunas transformaciones importantes”.
Post scriptum:
El relato
es una crítica a la lenta, pasmosa y también mastodóntica burocracia, que en algunos
lugares se ha convertido en un monstruo prehistórico de tiempos pasados, en la
que toda acción es cansina, aburrida, aunque también puede ser una denuncia –
a voz en grito- del sistema ferroviario mexicano (país del autor de este
cuento).
Antes,
habíamos comentado que podía tener múltiples explicaciones, y una de ellas, también
podía ser la vida misma, esa en que un día sí y al otro también nos esforzamos
por tirar de ese carro de la vida, que no va ni lleva a ninguna parte, con sus
idas y venidas, con sus cosas buenas y malas. Una sociedad cada vez más deshumanizada,
fría, distante y pasiva ante los acontecimientos, primando el sálvese quien pueda,
frente al bien común.
Ultílogo:
Nada
es lógico, todo es ilógico, la realidad puede con la ficción, funcionando todo
por defecto, de una forma autómata e imperfecta y, el resultado es que lo
fantástico se mezcla con lo real, no sabiendo diferenciar a ambos, no sabiendo
quién es quién, algo que nos hace recordar a un genio en la materia como es
Kafka, por tanto, quiero finalizar es entrada con una frase final, ‘bienvenido
al mundo de lo absurdo, ¿podrás escapar?
P.D. Este cuento está considerado el mejor relato
fantástico de toda la literatura mexicana del S.XX – Espero que hayáis
entendido algo de esta extraña y absurda reseña que acabo de realizar.
Si queréis leer este relato, lo podéis encontrar en los siguientes
enlaces:
https://lecturia.org/cuentos-y-relatos/juan-jose-arreola-el-guardagujas/5258/
https://ciudadseva.com/texto/el-guardagujas/




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