El corazón perdido
El
corazón perdido – (Emilia Pardo Bazán)
Corto de café: Recogiendo un corazón perdido.
Cuentos
de amor
"Yendo una tardecita de paseo por las
calles de la ciudad, vi en el suelo un objeto rojo; me bajé: era un sangriento
y vivo corazón que recogí cuidadosamente".
Introductio:
Alguien encuentra por la calle un
corazón todavía palpitante, y se pregunta a quién pertenece. Decide resolver
semejante duda y se pone manos a la obra, ya que no desea perder el tiempo.
¿Qué puede ocurrir cuando todo el mundo rechaza el
corazón que se le oferta? ¿Qué sucede cuando te encuentras con un montón de
personas que carecen de semejante órgano y dicen poseerlo, cuando tú sabes de
antemano que no es verdad? ¿Se pueden aceptar como nuestros todos los corazones
que uno va cada día encontrándose por la calle?
Scriptum:
Corría (para algunos) el lejano año de 1898
cuando doña Emilia deleitó a su público con este corto relato, que tiene mucho
que decir, ya sabéis que la Bazán (con todos mis respetos, pues en este
silencioso blog la adoramos) no era manca, ni se mordía la lengua, eso no iba
con ella.
La hipocresía dominaba el mundo de su tiempo,
al igual que sucede ahora, en nada hemos cambiado y, mostrar nuestros
sentimientos no está bien visto, pues fingimos más de la cuenta, en un sistema
donde mostramos lo que no somos, ya que la verdadera realidad pudiera hacernos
mucho daño.
Ultílogo:
Quizás más de uno se habrá preguntado por qué Pardo Bazán da por sentado que el corazón que se ha perdido tiene que
pertenecer a una mujer. La respuesta es más sencilla de lo que parece. Solo la
mujer tiene esa capacidad de amar, de sentir pasión, amando apasionadamente
según los estereotipos de la época, mostrando su condición femenina según los
cánones de la época, que muy bien podían ser representados por el género
femenino, y no de una falsa identidad masculina, donde mostrar tus sentimientos
estaba prohibido, el hombre es muy hombre, y jamás debe de mostrar sus
debilidades.
¿Hemos perdido nuestros ideales románticos debido al
paso del tiempo o nuestro principal objetivo son las apariencias?
Post scriptum:
Es un buen relato para hincarle el diente, es un buen
relato para pasar el rato, aunque su escrito nos dure muy poco tiempo entre las
manos, tiene fácil lectura y es entretenida. ¿Qué más podemos pedir? Pues...
seguir leyendo más relatos de nuestra Pardo Bazán.
"Lo envolví con esmero dentro de un blanco paño, lo abrigué, lo
escondí bajo mi ropa, y me dediqué a averiguar quién era la mujer que había
perdido el corazón en la calle".




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