El séptimo hombre
El
séptimo hombre - (Haruki Murakami)
Corto de café: Una reunión nocturna.
En
el ojo del tifón
Esta entrada puede
contener spoilers.
—"Aquella
ola estuvo a punto de engullirme una tarde de septiembre cuando tenía diez años
—empezó a decir, en voz baja, el séptimo hombre".
Introductio:
¿Qué sucedería si en un gran
temporal, y de forma repentina, tu casa fuera sacudida por una enorme mano
invisible que pusiera todo patas arriba, haciendo temblar todos los malditos
tabiques que sostienen a este extraño mundo en el cual nos ha tocado vivir?
¿Tendrías las ganas y el valor suficiente de salir a la calle, poniendo en
riesgo tu vida para ver qué sucede en el exterior de la misma?
Una tremenda tormenta pone en
sobreaviso a una familia en una desconocida zona de Japón. Se encierran en una
de las habitaciones de la casa para protegerse de lo que pudiera pasar, y no
tener ningún accidente, a la espera de que todo amaine, y recibir noticias
sobre el terrible tifón que ha asolado su prefectura.
Argumentum:
Dicen que la curiosidad mató al
gato, y si esta viene de la mano de unos niños es peor aún. Tras un impasse
durante una dura y violenta tormenta, dos infantes deciden salir a la calle
para comprobar y ver con sus propios ojos el resultado de la misma, viendo un
paisaje cambiante que les sorprenderá, una decisión que les resultará bastante
cara, dentro de un revuelto paisaje que les debió de extrañar, donde el llamado
caos reinaba a su antojo, sin darse cuenta que el comportamiento del mar, en
muchas ocasiones puede resultar impredecible, traidor para todo aquel que confía
en él, pero el sigilo de las olas originan de forma amable unas falsas caricias
que pueden llegar a ser mortales.
"Para los adultos, aquellos tifones que
se presentaban casi cada año eran una molestia y un peligro, pero para los
niños, tan alejados de la realidad de todo aquello, eran una especie de
espectáculo que nos producía una enorme excitación".
Scriptum:
Hay acontecimientos que nos marcan
de por vida, unos para bien y otros para mal, como le sucede al protagonista de
este relato murakamiano. Las experiencias traumáticas pueden dejar huella en
nuestras vidas, atormentándonos por siempre jamás, también nos pueden crear
unos miedos imposibles de dominar, los cuales tenemos que vencer, a pesar de
que por muchos siglos que pasen, ellos siguen agazapados, esperando su gran oportunidad
para volver a atacar de nuevo, por tanto tenemos que seguir siempre alerta, ojo
avizor, sin bajar nunca la guardia.
Un buen relato donde Murakami nos introduce en una
inquietante atmósfera que es bastante oscura y nada deseable para quien la
sufre, incluso podemos decir que hasta agobiante, pero digna de ser leída sin
pérdida de tiempo. Un pasado que nos acecha en todo momento y, tenemos que
mandarlo otra vez al pasado más ignoto en la primera oportunidad que se nos
presente.
"Cuarenta años se desplomaron en mi
interior como una casa medio podrida y el viejo tiempo y el nuevo se mezclaron
dentro de un único torbellino".




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