Al faro
El
faro - (Virginia Woolf)
Largo de café: La señora Ramsay
La
isla de Skye
"El señor Ramsay tenía más de 60 años. Era un hombre alto y delgado, con la frente ancha, la nariz grande y los ojos azules. Siempre quería tener razón nunca decía palabras amables a nadie, ni a sus hijos. Ahora sonreía como si se burlara de las ganas de su hijo y de su mujer de ir al faro".
Introductio:
Nos trasladaremos hasta la lejana (para nosotros) isla de Skye, en las Hébridas, en Escocia, y ahí conoceremos a la familia Ramsay, que no es una familia cualquiera, ya que tienen varios hijos, concretamente seis. Una obra muy personal e interior, llena de pensamientos y datos biográficos.
Dicen que tiene poca acción, pero en este relato es lo de menos, eso no importa, porque lo verdaderamente importante es que la autora nos resalta la importancia de las relaciones, el mostrar nuestras emociones, en especial con la familia, nuestro bien más cercano, un valor que en muchas ocasiones pasamos por alto. Esas relaciones que, entre los adultos suelen ser más complicadas.
Argumentum:
Una fantástica historia que se desarrolla en dos días, pero separados diez años, donde se intenta cerrar un circulo que, al principio de la novela parecía imposible que ocurriera, por culpa de unas tensiones familiares que son imposibles de curar, donde se presenta a la mujer obediente y sumisa, mujeres obligadas por los hombres a ejercer su voluntad, sin alas para volar, con un único futuro, casarse, tener hijos y cuidar de su casa, convirtiéndose en una cárcel hogar para muchas de ellas, ejerciendo la santa voluntad del marido, algo que Woolf denuncia a lo largo del texto, porque una mujer no podía ser dueña de sí misma, ni de sus actos, tampoco que pudiera tener su propio albedrío, ya que estaba mal visto, mientras que de fondo, siempre presente ese faro que se alza firme, erguido y orgulloso como gran protagonista de esta historia.
Tempus fugit:
¿Podemos alcanzar lo inalcanzable? ¿Cuál es el sentido de la vida? El faro puede significar nuestro paso por este valle de lágrimas llamado existencia e ir logrando nuestras metas, tener alguien en quien fijarse que nos sirva de espejo, el paso de la niñez a la madurez, la pérdida de nuestros seres más queridos, buscar y encontrar ese "camino" que nos satisfaga. El faro es conquistar ese sueño que nos reconcilie con nuestra existencia, en ocasiones llena de amarguras, y superando ese caos que en ocasiones es la vida, el tiempo pasa y lo impredecible puede suceder en cualquier momento.
Un cuadro que nunca se termina:
Ese cuadro que tarda diez años en terminarse a cargo de Lily Briscoe, el alter ego de Virginia Woolf, que representa esa alma rebelde y antisistema que tan poco gustaba en la época, siempre aferrada a sus anticuados valores, siempre favorable al matrimonio tradicional de toda la vida. Lily representa en todos los aspectos la libertad de la mujer, poniéndola por bandera, en la ya conocidas sociedad victoriana, llena de pretextos y pacatería.
Hay una lucha, un contraste entre lo tradicional, aquello que se impone por narices contra la insumisión y la libertad de pensamiento, la sensibilidad contra la insensibilidad paterna, llena de egoísmo, con el yo primero por delante al ser el glorioso padre de familia, ese que nunca muestra sus sentimientos, porque podía ser un signo de debilidad.
Diez años en terminar de pintar un cuadro, otro gran contraste, como sucede con el faro, como sucede con la vida, que nos va formando y madurando, reencontrarnos y sobre todo, reconciliarnos con la vida.




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