El viajero del tiempo
El
viajero del tiempo – (Isaac Asimov)
Corto de café: La venganza nunca se sirve en plato frío.
Arrastrando
el resentimiento
“Yo estaba
disfrutando bastante la oportunidad de no hacer nada, en abierta rebeldía
contra los plazos de entrega que me esperaban en casa, y debí haberlo dejado
pasar; pero no pude. Siento un profundo aprecio por lo singular de mi carácter”.
Introductio:
Todos tenemos
nuestras obsesiones cuando escribimos, en mi caso, si hubiera sido un prosista
famoso, de esos que llaman de postín, una vez que hubiera muerto, habrían
escrito lo siguiente (soñar no cuesta nada), estaba obsesionado con los
espejos, las escaleras, las puertas -creo que soy algo borgeano- y,
naturalmente el tiempo, pero maticemos esta palabra, no estoy hablando de
ese inexorable canalla, que nos pone años y más años encima de la chepa,
haciendo nuestra existencia más pesada, sino más bien... de ir hacia
adelante o hacía atrás en un momento determinado del mismo, para hacer o
realizar lo que más nos venga en gana.
Tras esta larga y pesada
introducción, donde la brevedad ha sido obviada a adrede, vamos a reseñar que
no hablar sobre un hombre que de esto sabe mucho, es un auténtico especialista,
y cuando escribe sobre estas cosas, lo hace bastante bien, para qué lo vamos a
negar.
“Había
tenido una larga carrera como escritor exitoso, produciendo libros que se
vendían bien y eran populares y, aun así, libros de los que hablaban con
elogios esos escritores frustrados que se hacen llamar críticos”.
Argumentum;
En este relato Asimov, el
verdadero protagonista de esta reseña, recupera a un personaje muy particular
del cual ya ha hablado en algún que otro cuento de su conocida y extensa sci-fi.
Se trata de Azazel, ese pequeño demonio de apenas dos centímetros que las arma
de cuidado cuando menos te lo esperas.
En "El viajero
del tiempo" leeremos sobre un escritor famoso que quiere
retroceder al pasado, pues desea ajustar las cuentas a un personaje, que aquí
no vamos a revelar, al que le tiene bastante inquina, y las cabronadas del
pasado (según su punto de vista) las quiere hacer bien presentes. Tras cuarenta
años de espera, rumiando en su cabeza la consabida venganza, Azazel puede
ser la solución a todos sus problemas, pero cuidado, cuando este diablillo de
dos centímetros se entromete en tus asuntos, cualquier cosa puede suceder.



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