Su último saludo en el escenario
Su último saludo en el escenario – (Arthur
Conan Doyle)
Corto de café: Muchas veces una persona no es lo que parece...
Tempus
fugit
"Eran
las nueve de la noche de un dos de agosto: el peor agosto de la historia del
mundo".
Introductio y argumentum:
El tiempo no pasa en balde, y más aún en nuestro
detective favorito, el hombre de la pipa y el Stradivarius, el gran Sherlock
Holmes, que en forma de despedida da un salto en el tiempo, para encontrarnos
en la Primera Guerra Mundial, donde un envejecido apicultor abandona sus
labores entre los panales de rica miel en Sussex para convertirse en espía, dando caza a un
peligroso infiltrado, pues posee información delicada, que puede poner en gran
peligro a Inglaterra, en una despedida muy teatral, con una caída de telón
desde donde se pueden oír miles de aplausos que nadie es capaz de interrumpir,
en una loa infinita al más grande entre los grandes. Dicho con otras palabras,
logra romper la cuarta pared.
Un relato lleno de patriotismo -eran los tiempos que
corrían-, junto a unos espías que fenecen por culpa del talento de un
envejecido Holmes, siempre acompañado de su fiel e inseparable amigo, además de
biógrafo, Watson. Un inigualable dúo que jamás se repetirá, ya que la vida pasa
en un pispás.
"Desde
debajo los dos extremos incandescentes de sus cigarros podrían haber sido
tomados por los ojos humeantes de algún demonio maligno, acechando en las
tinieblas".
Ultílogo:
En un dos de agosto del peor agosto del mundo, el
gran Sherlock retornó a su retiro de Sussex, para dedicarse por fin al estudio
de las abejas, una de sus pasiones. Tempus fugit, el tiempo vuela, así
que aprovéchenoslo de la mejor manera posible. Virgilio era un hombre sabio,
así que, será mejor que le hagamos caso.
"Sed
fugit interea, fugit irreparabile tempus", lo que se traduce
como "Pero huye entre tanto, huye irreparablemente el tiempo".





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