Historia de Ts’in Kiu Po
Historia
de Ts’in Kiu-Po – (Kan Pao)
Minicuentos (44): Hoy te vamos a matar.
Fantasmas
y demonios
Hoy, en
esta silenciosa bitácora, vamos a transliterar un relato que quizás nos recuerde
a las “Rimas y Leyendas” de nuestro Bécquer, pero a la manera china, donde se
mezcla el clásico terror oriental con su típico folclore, llegando a un punto
donde uno no sabe qué es la realidad o la irrealidad, si estamos en un presente
nocturno o que quizás, hayamos traspasado el umbral del más allá. La culpa y la
venganza se mezclan, uniéndose, para crear este singular cuento que ahora vamos
a mostrar.
Ts’in Kiu-Po, natural de Lang-Ya,
tenía sesenta años. Una noche, al volver de la taberna, pasaba delante del
templo de P’on-chan, cuando vio a sus dos nietos salir a su encuentro. Lo
ayudaron a andar durante un centenar de pasos, luego lo asieron del cuello y lo
derribaron.
-¡Viejo
esclavo -gritaron al unísono-, el otro día nos vapuleaste, hoy te vamos a
matar!
El
anciano recordó que, en efecto, días atrás había maltratado a sus nietos. Se
fingió muerto y sus nietos lo abandonaron en la calle. Cuando llegó a su casa
quiso castigar a los muchachos, pero éstos, con la frente inclinada hasta el
suelo, le imploraron:
-Somos
tus nietos, ¿cómo íbamos a cometer semejante barbaridad? Han debido ser los
demonios. Te suplicamos que hagas una prueba.
El
abuelo se dejó convencer por sus súplicas.
Unos
días después, fingiendo estar borracho, fue a los alrededores del templo y de
nuevo vio venir a sus nietos, que lo ayudaron a andar. Él los agarró
fuertemente, los inmovilizó y se llevó a su casa a aquellos dos demonios en
figura humana. Les aherrojó el pecho y la espalda y los encadenó al patio, pero
desaparecieron durante la noche y él lamentó vivamente no haberlos matado.
Pasó
un mes. El viejo volvió a fingir estar borracho y salió a la aventura, después
de haber escondido su puñal en el pecho, sin que su familia lo supiera. Era ya
muy avanzada la noche y aún no había vuelto a su casa. Sus nietos temieron que
los demonios lo estuviesen atormentando y salieron a buscarlo.
Él
los vio venir y apuñaló a uno y a otro.





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