La frágil vasija
La
frágil vasija - (Yasunari Kawabata)
Corto de café: «Honra a la mujer tanto como a la
más frágil vasija.»
Historias
de la palma de la mano
"En una esquina de la ciudad había un local de objetos de arte. Y
entre la calle y el frente del local una estatua de cerámica de la deidad
budista Kannon, con la altura de una niña de doce años".
Introductio:
Dicen que hay una deidad que escucha los
lamentos del mundo, comentan que hay una diosa que con sus múltiples brazos
ayuda a los seres humanos, llena de compasión y misericordia, pero sobre todo
la sacra figura es propietaria de una gran belleza. Yasunari Kawabata se está
refiriendo a la diosa Kannon, donde en este pequeño relato viene representada
en forma de niña, pero no con traza humana, sino más bien como ser inmortal.
Argumentum:
Nos encontramos con un texto sencillo, poético,
casi musical, con carácter regenerante, que trata sobre la fragilidad de
nuestra existencia, sin olvidarnos tampoco de la fragilidad humana, sin dejar
en el tintero, en este caso, de las teclas del portátil, de mencionar ese
pequeño toque, donde intenta analizar la psicología y el comportamiento
femenino, lleno de simbología, acompañado del consiguiente lirismo.
Post scriptum:
Lo
siento por el autor de este corto relato, pero no puedo converger con el prosista
cuando dice o da a entender que el otoño es igual para todo el mundo, ya que la
chica, que no es cien por cien perfecta para mí, que toma el sol en algún
turístico lugar, o qué está esperando la llegada del tren que la lleve a casa,
no siempre se comporta de la misma manera, ni se encuentra en dos lugares a la
vez, en imitación a un lejano dios omnipresente.
Un cuento procedente de Japón que te cabe en la
palma de la mano, un relato corto muy al estilo del Sol Naciente, donde la
protagonista por el simple hecho de amar o ser amada, sentir o ser sentida, la
hace propietaria de una gran fragilidad, como una vasija de porcelana en la
cual introducir un hermoso suzuran, siendo recogida por su alter ego, debido a
los cientos de fragmentos, esos miles de añicos en los que se va rompiendo, ese
recipiente que tiene cuerpo y alma de mujer.




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