La cantante calva
La cantante calva – (Eugène
Ionescu)
Corto de café: Una muestra de lo más absurdo.
¿Dónde
está la cantante calva?
"Pensamos
que debíamos hacerles los honores a que tienen derecho y, en cuanto supimos que
querían hacernos el favor de venir a vernos sin anunciar su visita, nos
apresuramos a ir a ponernos nuestros trajes de gala".
Introductio:
¿Estamos ante la llamada “tragedia del
lenguaje”?
Es
muy raro que servidor atice de buenas a primeras una lectura, pero la obra en
si me parece un desatino, un horror y un verdadero aburrimiento, un texto
sobrevalorado, que por muy absurdo que parezca, es para escapar corriendo y no
mirar atrás, no sea que nos pidan algo de dinero por el simple hecho de
respirar, porque es como encontrar sentido a la vida, o tal vez sea al
contrario, los sinsentidos de esta absurda existencia en la cual vivimos son
más soporíferos y monótonos que esta obra de teatro, - a la que no quiero vilipendiar- y,
que me ha cansado hasta la extenuación, donde todavía me pregunto cómo he podido
llegar al tan ansiado final sano y salvo, sin tomar ningún tipo de medicación.
El
autor de este semejante desatino, fue junto al irlandés Samuel Beckett, el
padre del teatro del absurdo, mediante el cual él hace «de un texto burlesco,
un juego dramático; y de un texto dramático un juego burlesco», pero que bajo
mi punto de vista es una tomadura de pelo total.
Scriptum:
Ionescu
describe situaciones banales y el ridículo de una sociedad que vive en soledad,
que al parecer le gustan las situaciones chuscas, burlescas, en un tedioso y
empalagoso diálogo (siempre repetitivo) que no llevan a ninguna parte, a la que
se le caen las babas tras unos ídolos vacíos, que no hay manera de bajarles de
ese pedestal al cual están subidos, lo que no es óbice para que esta obra
teatral sea aburrida e incongruente hasta la extenuación.
Creo
que su lectura no ha merecido la pena, una pérdida de tiempo, ya que tenemos
muchos libros por leer y, muy poco tiempo de vida para hacerlo, por tanto hay
que saber escoger muy bien los títulos que leemos, porque -vuelvo a repetir-,
para situaciones absurdas ya tenemos a la vida misma.
"Conseguir incendios
es más difícil. ¡Hay demasiados impuestos!"





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