Sobre el encuentro con una chica cien por cien perfecta en una soleada mañana del mes de abril
Sobre el encuentro con una chica
cien por cien perfecta en una soleada mañana del mes de abril – (Haruki
Murakami).
Corto de café: Deambulando por Harajuku.
La
mujer perfecta
Hay mujeres que no son bellas ni
atractivas,
pero a diferencia del resto… llaman
poderosamente
la atención.
“A
decir verdad, ni era tan guapa, ni tenía nada llamativo, ni vestía de una
manera especial. Su pelo aún estaba un poco revuelto a la altura de la nuca a
causa del sueño. No era tan joven, rondaría los treinta, así que para hablar
con propiedad no debería referirme a ella como una chica”.
Introductio:
¿Nunca
os ha pasado que estáis en algún sitio, no importa cual y, veis el rostro o la
figura de una chica que os embelesa por completo? Pasado un tiempo uno no
recuerda que ropa llevaba, ni si nos había prestado algo de curiosidad por su
parte, tan solo ese rasgo suyo tan característico que llamó poderosamente
nuestra atención y, lo mejor de todo es que te arrepientes de no haber hablado
con ella, perdiendo la posibilidad de que el amor, ese que dicen que dura toda
la vida, llamase a las puertas de tu corazón. Siempre te quedará el reconcome
ese de… ‘podía haber sido una chica perfecta para mí’. Entonces es muy
probable que de una forma imperfecta, hemos dejado pasar de largo una de
las grandes ocasiones de nuestra vida.
“Un día se cruzaron
casualmente en la esquina de una calle”.
Argumentum:
En
estos tiempos modernos que corremos uno no tiene porqué leer a Bécquer para
sumergirse en un espacio lleno de nostalgia, amores idealizados, las cabronadas
(con perdón) que nos puede deparar el destino, eso ya no es ninguna sorpresa, el
paso del tiempo, siempre tan puñetero… que siempre te guarda
alguna que otra desagradable frustración, sobresaltos que no llegan a ninguna
parte, para luego pensar esa famosa frase tan manida de “lo que pudo ser y
no fue”. El primer amor nunca se olvida, como la primera
frustración, como la primera vez, como cuando esperabas ese beso
que nunca te dieron, como los sueños que se rompieron sin ningún tipo de
magia oscura, cuando menos lo esperabas y cuando mejor iban las
cosas, algo que siempre va envuelto en papel de celofán bien relleno de melancolía,
en aromas que se pierden a las primeras de cambio, para luego volver cuando
menos te lo esperas, de golpe y porrazo, y sin apenas llamar a la maldita
puerta, llega ese (des)encuentro, que acaba dejándote una sensación agridulce.
“Después de avanzar unos
pasos, me di media vuelta para mirarla, pero su figura se había desvanecido
entre la multitud”.
Érase una vez…
—¿Por
qué no probamos si de verdad somos cien por cien perfectos el uno para el otro?
Estoy seguro de que volveremos a encontrarnos y, cuando eso suceda, nos
casaremos. ¿Qué te parece?
Ultílogo:
Un relato
que parece que no dice nada pero dice mucho, es un texto donde Murakami juega
con nosotros, todo ocurre en un momento, -‘presente, pasado, futuro-’ en
un instante cualquiera de una calle pija de Tokio, donde todo es muy guay, haciendo
que el tiempo (siempre el puñetero tiempo) durante el cual dura la
historia sea indefinido, un tiempo que se divide a medida que avanzamos
en el relato, y en algún lugar del mismo, nos encontramos con una parte del
cuento de toda la vida, “érase una vez…”
Recordar: El pasado y el presente pueden darse la mano en
cualquier momento de nuestra vida y, ¿sabéis una cosa? Cuando eso ocurra apenas
nos daremos cuenta.
“Una preciosa y soleada mañana del mes de abril,
mientras buscaba un lugar donde tomarse el café para empezar el día en una
bocacalle del distrito de Harajuku, el chico caminaba hacia el oeste y la chica
en dirección contraria, hacia la oficina de correos donde debía enviar una
carta urgente”.
ü Si
estás interesado en su lectura podrás encontrar la misma en el siguiente
enlace: https:/lecturia.org/cuentos-y-relatos/haruki-murakami-sobre-el-encuentro-con-una-chica-cien-por-cien-perfecta-en-una-soleada-manana-del-mes-de-abril/2176/




Comentarios
Publicar un comentario