El morador de las tinieblas
El morador de las
tinieblas - (H.P. Lovecraft)
Corto de café: Explorando una iglesia abandonada.
El
cazador de la oscuridad
La aventura del
trapezoedro luminoso.
“La
desolación y la decadencia colgaban como un manto sobre el lugar, y en los
aleros sin pájaros y las paredes negras sin hiedra, Blake sintió un toque de lo
tenuemente siniestro más allá de su poder de definición”.
Argumentum:
Robert Blake es un hombre que se ve atrapado, abrazado
y, al mismo tiempo amortajado en una densa oscuridad, en un mundo lleno de
tinieblas que cada día le apasiona más, hasta el punto de convertirse en una
verdadera obsesión, un paria de sí mismo, de tal manera que llega a centrar
toda su existencia en una oscura, siniestra y grotesca iglesia, vieja, sucia,
derruida y abandonada (cada uno ve la belleza de forma diferente, pues unos
huyen pies en polvorosa, mientras que otros, como en el caso de Blake, más atraídos
que un primer amor).
Es
una construcción -por llamarla de alguna manera- ante que la gente se
santigua al pasar cerca de ella, no sea que miles de maldiciones caigan sobre
su persona, un lugar al que nadie entra, diciendo que está maldito, guardando
no solo un extraño misterio (también atracción, para que vamos a engañarnos), pero
sobre todo un terrible horror y misterio, que se esconde entre sus húmedas y
mohosas paredes.
“Eran
las cosas negras y prohibidas de las que la mayoría de las personas cuerdas
nunca han oído hablar, o sólo lo han hecho en susurros furtivos y tímidos…”
Scriptum:
Federal Hill el lugar donde se esconden esos horrores te helará la sangre, mediante las cósmicas descripciones de Lovecraft, que nos acompañará en un descenso a la locura (parecida y diferente a la de Leopoldo M. Panero), también a los infiernos -esta vez los verdaderos-. Incursiones a la oscura y fantasmagórica iglesia, que irá registrando en su cuaderno de campo a diario, donde sabremos que es lo que en realidad se esconde en las tinieblas, en ese espectro constructivo ante el que todo el mundo se santigua. Si tienes valor, atrévete a saber que hay detrás de esta lectura, pero luego tendrás que atenerte a las consecuencias, no me acuses, después no digas que no te advertí.
Pesadillas que salen a la luz para que tú las conozcas y te enamores de ellas, de la misma forma que Robert Blake se enamoró de la iglesia que se encuentra en el lugar conocido como Federal Hill, maldito nombre que no podrás olvidar.
“Algunas
de las anotaciones de Blake muestran el temor de que la cosa, que parecía
considerar como convocada, acechara desde el exterior; aunque añade que las
farolas forman un baluarte que no puede ser cruzado”.
Ultílogo:
No es difícil acceder a estos lugares, tan solo tienes que entrar por esa puerta que Lovecraft, con toda la confianza y amistad del mundo nos deja abierta, pues tiene un único motivo, incitarnos a que se nos hiele la sangre. Si te asomas a la ventana del salón de tu casa y observamos desde ella la silueta de una iglesia abandonada, no lo dudes, seguramente Robert Blake te estará invitando a una de sus apasionantes y oscuras aventuras.



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