Santa Baya de Cristamilde
Santa Baya de Cristamilde -
(Valle-Inclán)
Corto de café: Existe un lugar donde el mar brama.
La
misa de las endemoniadas
"Doña
Micaela de Ponte y Andrade, hermana de mi abuelo, tenía los demonios en el
cuerpo, y como los exorcismos no bastaban a curarla, decidióse en consejo de
familia, que presidió el abad de Brandeso, llevarla a la romería de Santa Baya
de Cristamilde".
Introductio:
Existe un lugar donde las endemoniadas
lanzan gritos estridentes, hay un lugar donde los desahuciados de la
vida escupen sus penas a diestro y siniestro, pidiendo perdón por los pecados
no cometidos, buscando la ansiada indulgencia eterna. La gente conoce de una
ermita donde el gentío de los alrededores llena de oraciones blasfemas los
sitiales que acompañan a sus frías paredes, no lo olvides, hay muchas clases de
devociones.
- ¡Santa tiñosa,
arráncale los ojos al abad!
Nos encontramos ante un relato rural, muy de la
época, lleno de esa atmósfera sombría donde predominan los cementerios, viejas
leyendas y brujerías, donde las supercherías se quedan en nada, porque recordad
una cosa, las meigas existen, y a ellas no les afecta para nada el sonido de
las campanas, ni las amenazas de los santos, tampoco los lugares sagrados,
porque su poder es muy grande, más del que pudiéramos pensar. El realismo
mágico nos envolverá desde la primera línea, en un relato que nos muestra un
aspecto muy importante de la tradición popular, tenemos que buscar la salvación
del alma en todo momento.
- ¡Santa Baya,
tienes un can rabioso que te visita en la cama!
El mar purifica y limpia los espíritus
embrujados, siendo despojados de la maldad satánica que invadía sus cuerpos.
Siete olas cubrirán los cuerpos, siete olas en busca de una salvación, y por
fin tu alma quedará libre de espíritus malignos, alejándote del nada deseado
infierno, muriendo en paz con uno de esos dioses a los cuales damos devoción.
Ultílogo:
Tan solo puedo decir una cosa, qué grandes
relatistas hemos tenido durante la transición que va de los siglos XIX y
principios del XX, como son Pardo Bazán y Valle-Inclán, ambos de origen
gallego, inspirados en una tierra llena de leyendas, misterio y tradición, en
esa Galicia rural (siempre tan presente y querida), que puede dar lugar a
múltiples historias, que podemos tocar prácticamente con las manos.
"Y con el cabello desmadejado y los ojos saltantes, pugnan por ir
hacia el altar. A los aldeanos más fornidos les cuesta trabajo sujetarlas: las
endemoniadas jadean roncas, con los corpiños rasgados, mostrando la carne
lívida de los hombros y de los senos: entre sus dedos quedan enredados manojos
de cabellos".





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