La siesta del martes
La siesta del martes – (Gabriel García
Márquez)
Corto de café: En un sofocante día de agosto.
La
siesta
“El
tren salió del trepidante corredor de rocas bermejas, penetró en las
plantaciones de banano, simétricas e interminables, y el aire se hizo húmedo y
no se volvió a sentir la brisa del mar. Una humareda sofocante entró por la
ventanilla del vagón. En el estrecho camino paralelo a la vía férrea había
carretas de bueyes cargadas de racimos verdes”.
Introductio:
No
voy a cometer el grandísimo pecado de empezar esta corta recensión explicando
y, alabando la obra de García Márquez, ya que es bien conocida por todos,
además, cualquier cosa que yo quisiera decir en estas líneas me quedaría corto.
Eso sí, hay algo que no desearía pasar por alto, este relato que forma parte de
“Los funerales de Mamá Grande”, es un máximo ejemplo, por no decir de
los mejores del denominado realismo social.
Argumentum:
Una madre y su hija, ambas vestidas de
riguroso luto (llevan el color negro por bandera), llegan a una villa perdida
en el mapa, en un día de asfixiante calor, y justo a la hora en que todos dormitan,
para visitar la tumba de su hijo y hermano, que falleció cuando intentaba robar
una casa en dicho pueblo.
Ellas no son bien
recibidas, todos son pegas y malas miradas, siendo la comidilla de todo el
mundo, aquellos que espían de forma anónima tras las oscuras ventanas, un buen
lugar donde nadie los pueda ver, pero no se amilanan ni se arredran, mantienen
bien alto todo su orgullo, en una tensión que, viene representada, simbolizada
más bien, por ese asfixiante y omnipresente, siempre agobiante calor de la
tarde, a la sagrada hora de la siesta.
Post scriptum:
García Márquez, de forma maestra logra crear
ese sonrojante contraste entre riqueza y pobreza, orgullo frente a hostilidad,
donde siempre está presente esa hipocresía que tanto ha caracterizado a nuestra
sociedad, un mal del que todavía no hay vacuna posible, para eliminarla de la
faz del planeta.
Una indiferencia que
Márquez no quiere pasar por alto, una marginación hacia dos personas, hacia una familia desecha que lo único que busca es sobrevivir.
Otro segundo punto que
destacar es algo que nos puede hacer mucho daño, los denominados prejuicios
sociales, un tercero y último, que va muy relacionado con la ignorancia es la
superstición, porque los martes están considerados como día de la mala suerte,
indicándonos que el relato no va a terminar nada bien, y en este aspecto el
colombiano sigue siendo un magister adelantando los acontecimientos, como
sucede en “Crónica de una muerte anunciada”.
Que tengáis un feliz martes…
Si estáis interesados
en leer este relato, lo encontraréis en los siguientes enlaces:
https://lecturia.org/cuentos-y-relatos/gabriel-garcia-marquez-la-siesta-del-martes-2/9204/
https://ciudadseva.com/texto/la-siesta-del-martes/



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