Dichos de Luder 27
Dichos
de Luder 27 - (Julio Ramón Ribeyro)
Minicuentos (51): Acabando con las desilusiones de la vida.
Grafomanías
Personalis sententia:
Cuando uno va cumpliendo años pueden pasar dos cosas, (incluso más, pero de momento no vamos a entrar en tanta materia), que siga guardando (teniendo ) -por suerte- las mismas ilusiones que le han mantenido vivo durante toda la vida, o lo contrario, que las vaya perdiendo, cual árbol sin hojas que no da sombra, debido a todas las desilusiones que va acumulando a lo largo de su existencia, es decir, blanco o negro, indios o vaqueros, buenos y malos, cachopo o un buen platu fabes, Johny Walker o Ballantines... no hay término medio, porque ni siquiera te gustan las pelis de romanos.
El globo se va deshinchando hasta perder fuerza, quedándose escuálido, hasta que te quedas sin ganas de nada, y quieres mandarlo todo a la mierda, hasta quieres pegarte de hostias con medio barrio. Así que, para solucionar este grave problema, porque incluso ni te apetece leer, ni escribir, hay una solución, echar un vistazo a los dichos de Luder, que son muy filosóficos, tienen mucho de verdad, poco de mentira, e incluso, puedes echarte unas risas, y el ejemplo de hoy puede ser muy, muy claro y simpático.
Un
amigo viene a visitar a Luder que está muy enfermo y lo encuentra escribiendo
febrilmente.
—¡Cómo!
—le pregunta en broma—. ¿Estás escribiendo tu canto del cisne?
—¡Ojalá…!
Mi gruñido del puerco.




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