Los monos

 



Los monos - (Juan José Arreola)

 

 

Corto de café: Los experimentos del doctor Wolfgang Kölher.

 

Momo



¿Será Momo el primer simio en cruzar el llamado umbral de la conciencia?

  "Wolfgang Köhler perdió cinco años en Tetuán tratando de hacer pensar a un chimpancé. Le propuso, como buen alemán, toda una serie de trampas mentales. Lo obligó a encontrar la salida de complicados laberintos; lo hizo alcanzar difíciles golosinas, valiéndose de escaleras, puertas, perchas y bastones".


Introductio:

   Dicen que los monos son más inteligentes que los hombres, sin embargo no quieren demostrarlo para no trabajar en balde (eso solo lo hacen aquellos tontos que se hacen llamar humanos), y hacernos ver que somos más listos que la leche, eso sí que es utilizar la cabeza.

  Siendo fiel a su especie Momo actúa de la misma manera, soy listo pero no lo quiero demostrar, y como dice la canción, 'que bueno es tener la barriga llena, de huevos revueltos y copos de avena'. Al mono Momo, perdonar este inútil y mal juego de palabras -soy un humano- se la chufla toda esa comedia que le rodea, obligándole a realizar inútiles pruebas que no llevan a ninguna parte, porque a diferencia del hombre, el simio es un animal capaz de decidir sobre su propio destino.

Ultílogo:

  Los monos no quieren adoptar nuestra racionalidad, porque saben de antemano que irían de culo, de esta forma serían más libres, distanciándose del comportamiento esclavo, que les encadenaría de por vida, ya que la rutina acaba con cualquiera, y más aún con el más gallo del corral. Además, a diferencia de los simios, somos incapaces de escoger nuestro propio destino (ya sé que esta frase la he repetido en el párrafo anterior), algo complicado para todos aquellos que caminamos verticales, aunque muchos de esta particular especie sigan viviendo en los árboles y comiendo cagarrutas de gamusinos, pero el hermano mono, nos hace ver que seguimos siendo más libres que el homo no sapiens.

  Dicho de otra manera y que nadie se me mosquee, pero la idiocia, junto a el adocenamiento humano, no tiene límites, en ese punto no tenemos a nadie que nos supere en toda la galaxia, y a diferencia de nuestros hermanos los monos, caemos siempre en la misma trampa, por eso, es muy probable que sea a nosotros a quien haya que tirar los cacahuetes, y ponernos todo tipo de pruebas gilipollas para saber hasta dónde llega esta sobrevalorada inteligencia humana.



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