El asesino
El asesino - (Ray
Bradbury)
Corto de café: Las doradas manzanas del sol.
Un
extraño caso
- La música lo acompañaba por los
pasillos blancos. Pasó ante la puerta de una oficina: «El vals de la viuda
alegre». Otra puerta: «Preludio a la siesta de un fauno». Una tercera: «Bésame
otra vez».
.
Si alguien me pregunta porqué admiro tanto a Ray Bradbury tan solo tiene que leer este relato, no perderás mucho el tiempo, son unos dieciocho minutos, donde demuestra ser un auténtico visionario, un profeta de nuestra actual realidad, llena de inútiles adelantos que no llevan a ninguna parte, y que para nada valen por mucho que digan, tecnología que al final solo nos hace buscar el tan añorado silencio, esa paz y tranquilidad que tanto ansiamos, en un mundo que progresa a pasos agigantados, y que nada podemos hacer por detenerlo.
En esta lectura no nos encontraremos
con tranvías malditos, extraños encuentros nocturnos, ni cohetes sin retorno,
tampoco alienígenas con muy mala baba, tropezaremos con un hombre que destruye
todos los aparatos electrónicos que encuentra a su paso, que al final son pura
chatarra, porque han conseguido que el mal llamado ser humano, no pueda
disfrutar en condiciones digamos que normales del mundo que le rodea, siendo lo
más importante de la vida para la mayoría de los mortales, pero para el
protagonista principal de esta historia es la tranquilidad y el silencio.
Todos aquellos que estén todo el santo día ensimismados y enganchados al
maldito móvil, truca que truca con el instrumento del diablo, a esos
personajes, algunos perturbados, pendientes de la última tecnología, que
piensan que es la salvación del mundo les diría que, tendrían que leer este
magnífico relato del maestro Bradbury, y en mi pasajera locura, diría que en la
mayoría de las ocasiones en el Medievo se vivía mejor, mucho mejor, entendiendo
el no tan extraño comportamiento de Albert Brock, más conocido como 'el
Asesino'.
Es cierto que las voces sin cuerpo del teléfono (de aquellos tiempos, estamos hablando del año 1953) pueden aterrar a muchos, como sucede al protagonista de la historia, pero todo comportamiento tiene un porqué, y al igual que aquellos tiempos el teléfono cada día te exige más, te encadena más, sin tener tiempo para ti, al final, te das cuenta de algo, esos inventos no son tan cómodos como parecen, te encadenan en la más de las absolutas miserias tecnológicas.
“Después
vino el silencio. Dios, era hermoso. Aquella radio del auto se pasaba el día
cacareando: Brock ve aquí, Brock ve allá, Brock repórtate, Brock reporta
salida, de acuerdo, Brock, una hora de almuerzo, Brock, se acabó el almuerzo,
Brock, Brock, Brock. Bueno, aquel silencio fue como meterme helado en los oídos”.
P.D. A todos aquellos que leen estas silenciosas líneas deben recordar
que, normalmente estoy abducido por el protagonista de la lectura.
Por favor, no se
sientan ofendidos.
(Es uno de los mejores relatos que he leído en mucho, mucho
tiempo).
Si estás interesado en leer este fascinante relato, lo
podrás encontrar en el siguiente enlace: https://lecturia.org/cuentos-y-relatos/ray-bradbury-el-asesino/28532/



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