El alquimista
El alquimista – (Paulo Cohelo)
Largo de café: En busca de tu “Leyenda Personal”.
La
Piedra Filosofal
“Este
libro relata la historia de un joven pastor andaluz que un día dejó su rebaño
de ovejas para emprender un viaje en el que aprendió a escuchar su corazón, y
descifrar un lenguaje que está más allá de las palabras”.
Introductio:
Hay
libros que dan calma, otros paz, algunos te trasladan a mundos que nunca nos
pudiéramos imaginar, unos pocos llegan a llenarte de espiritualidad debido a
cualquier tipo de doctrina, filosofía o religión, pero en “El alquimista”,
la lectura que hoy traemos a colación nos encontramos con un texto de los
denominados de autoayuda, que te guiará (según el punto de vista desde dónde se
mire) ha encontrar el camino adecuado, en un mundo donde un ser llamado hombre
(si es que lo podemos llamar de esta manera) busca su lugar, y metas a luchar
en la vida, en un popurrí de teorías, que viene acompañado de un misticismo que
llega a rozar el ripio, todo con un fin, buscar nuestra propia superación
personal, mediante una cansina repetición, vuelvo a repetir de teorías,
entre ellas la llamada “leyenda personal”, que según el autor nos
ayudará a esforzarnos, sobre todo interiormente en la exploración de nuestras
metas personales, algo que puede ser bastante cuestionable.
(No me
he olvidado de los puntos y aparte, la introducción me ha salido de esta
manera…).
Personalis sententia:
No me creo para nada el cacareado hecho de que, el
medio en el que vivimos apoye al ser humano cuando esté en lucha con todas sus
ganas por conquistar sus más ansiadas metas. Además, para conseguir todo
aquello que te propones no hace falta leer este texto, más bien hay que tener
ganas, tesón y constancia, que junto a lo que llaman resiliencia (palabreja que
está tan de moda desde hace unos pocos años) son los puntos a tener en cuenta.
“Tal vez Dios haya creado el desierto para que el hombre pueda sonreír con las palmeras”.
Cuando
luchas por una meta, el miedo no es fracasar en aquello que te habías propuesto,
el verdadero fracaso es ‘no haberlo intentado’.
Ultílogo:
Vueltas
y más vueltas sobre lo mismo, enreda que te enreda para que al final uno haya
dicho nada, y uno se da cuenta de otra cosa, se ha cargado la famosa frase de
“la repetición es la madre de la retención”, porque al finiquitar esta lectura
no terminas de recordad nada, creyendo en una utópica felicidad a la que nunca
llegaremos, porque en la otra mitad del mundo (que a veces pisanos, cuando no
estamos pensando en azufaifas, nos llena
de frustración a cada momento), y yo, no necesito recorrer medio mundo para
encontrar las respuestas a mis más afanadas dudas que en ocasiones me traen de cabeza.
Olvidémonos
del cuento de la lechera, en ocasiones sucede algo… “los sueños, sueños son”,
además, la vida es mucho más imperfecta de lo que parece a simple vista, y para
recuperar eso, solo hace falta algo, tener resiliencia, que poco me gusta esta
palabra, pues ya llega a cansarme.
Post scriptum:
Es una obra que te traerá muy buen rollo, paz, sosiego
y… un poco de dolor de cabeza, por su reiteración vez tras vez en los mismos
propósitos del protagonista y, al optimismo que siempre acompaña a esta clase
de textos (literatura ‘buenrrollista’ o como dirían los pijos literarios muy feelgood-lit),
diré que, será mejor que la pase por alto.
“Las
dunas cambian con el viento, pero el desierto sigue siendo el mismo. Así
sucederá con nuestro amor".
Un
ritmo lento, cantar triste de trompeta, al igual que el caminar (transcurrir)
por el desierto de nuestros protagonistas, donde los días se hacen eternos, con
el intercambio de miradas por palabras, en un insufrible lugar donde esta
singular pareja discípulo-maestro se mueven, en unos días de calor muy
sofocante, donde uno, por mucho que camine (esfuerce), parece que no se mueve
del sitio, y eso resulta bastante agobiante. Mientras tanto, me sigo dando de
bruces con “La Tabla de Esmeralda”.
“Porque el desierto es una
mujer caprichosa que a veces enloquece a los hombres”





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