Rusia contra el mundo
Rusia
contra el mundo – (Marc Marginedas)
Largo de café: Paseando por Rusia.
Héroe
o villano
“Tras la caída de la Unión Soviética en
1991, Rusia era un país empobrecido y caótico que parecía destinado a la
irrelevancia internacional. Pero bajo el liderazgo de Vladímir Putin, ha
recuperado una influencia que desafía el orden global. ¿Qué sostiene este
«imperio» que con los años ha derivado hacia el totalitarismo? “
Introductio:
Digan lo que digan, y no estoy hablando de una de las canciones de nuestro mítico Raphael diremos que, Rusia es el 'gigante dormido', por su historia, leyendas, el extenso territorio que posee y sobre todo, por su literatura, que si se me permite la expresión, diré que es cojonuda.
Sin embargo, algún político psicotizado, algo pasado de rosca (esto en la actualidad no es ninguna novedad), con ansias de poder, e inoculado con el mal de la hybris, quiere devolver a Rusia las antiguas glorias conseguidas en los tiempos del zar Pedro I 'el Grande' (que nunca volverán) y el omnipresente Putin, Vladimir para los amigos, no está escatimando esfuerzos para conseguirlo, afianzándose en el poder hasta el fin de los tiempos y, eliminando a toda oposición que se atreva a llevarle la contraria, porque para eso no tiene escrúpulos, dicho de otra forma, nadie es capaz de toserle a la cara, ya que será eliminado a las primeras de cambio, y una de las formas de hacerlo es mediante la especialidad de la casa, el envenenamiento (un verdadero arte), en donde pueden llegar a ser muy, pero que muy retorcidos.
El antiguo y gris miembro de la KGB campa a sus anchas por el
extenso territorio del 'gigante dormido', un enorme oso de las estepas rusas,
dígase oso pardo que, sin ningún tipo de
gracia circense de por medio, hace estremecer al mundo a las
primeras de cambio, eso sin tener en cuenta que el mal vaquero americano (ese
que está al otro lado del gran charco), un payaso neoyorquino de tres al
cuarto, con apellido onomatopéyico, y muy rimbombante, le ría sus malditas
gracias, hay que joderse.
Personalis sententia:
Ultílogo:
Una lectura que merece mucho la pena.
Un arduo ensayo de investigación que solo se consigue tras muchos años de
silencioso trabajo periodístico, y con conocimiento del medio y del tema, para
que todos sepamos qué se esconde tras el ignoto engranaje soviético, siempre
bien engrasado, siempre en pleno funcionamiento, que tiene unos perversos
fines y un porqué político que todos debemos conocer.



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