La chica invisible

 


La chica invisible – (Mary Shelley)

 


Corto de café: Desorientado durante la tormenta.


 

Una torre abandonada

 


   “Este breve relato no pretende contar una historia de manera convencional, ni desarrollar con hondura sentimientos y situaciones; no es más que un pequeño apunte esbozado casi al mismo tiempo que a mí me fue narrado por uno de los más humildes actores implicados en ella”. 

 

Breve introductio:

  Tenía unas ganas enormes de volver a reseñar sobre esas escritoras denominadas góticas tenebrosas que alguna vez hemos colgado por aquí, en esta silenciosa bitácora que algunos, de vez en cuando leéis (es de agradecer), y así como quien no quiere la cosa, totalmente de rebote cayó en mis manos un corto relato que habla sobre una chica invisible -que parece el nombre de un grupo de música british pop-, escrito por la pluma de Mary Shelley.

Argumentum:

  Una tormenta desorienta a un arriesgado viajero en un lluvioso lugar, donde los mares siempre están embravecidos y de muy mal humor, convirtiéndose en muy peligrosos. Este viajero busca acomodo en una vieja torre, donde una mujer le cuenta una fascinante historia sobre el retrato de una bella dama que preside la habitación.

   En una noche idéntica a la que estaban viviendo, dominada por la borrasca y los malos vientos, un arriesgado joven (acompañado de una pequeña tripulación), sin dos dedos de frente se arriesga a salir a la mar, incomprensible osadía que puede pagar muy caro, poniendo en peligro su vida y la de los hombres que le acompañan.

  Este viajero tiene suerte (demasiada, vistas las circunstancias), porque al final encuentra cobijo, el deseado refugio en una torre abandonada y en ruinas, desarrollándose una fantástica, misteriosa y romántica historia gótico-romántica, que aquí no vamos a detallar, porque últimamente estoy haciendo demasiados spoilers y voy a cansar al paciente lector, eso sí, un pequeño adelanto, la autora de Frankenstein no dejará de sorprenderte, una cuestión más, la historia es para amantes del género y sobre todo, de la autora.


 “Con considerable dificultad y tras varios golpes y tropiezos, los aventureros por fin lograron llegar a la parte superior de la torre. Pero allí no había nada, de modo que se conformaron con tumbarse en el duro suelo y, rendidos por el cansancio —tanto físico como mental—, se sumieron en un plácido sueño”.

 

Ultílogo:

  En algunos aspectos a lo mejor (por momentos) la historia os puede resultar un poco ñoña y pacata, hasta podríamos decir que podía pecar de timorata, pero hay que tener en cuenta que el relato fue escrito en 1833, y tenemos que ver la historia desde el pensamiento de esa época, además, si viviésemos en esos tiempos pasados, para algunos casi prehistóricos, veríamos las cosas de diferente manera, y no desde la modernidad de nuestros avanzados -por suerte- tiempos.


  “Más muerta que viva, Rosina por fin recibió permiso para retirarse. Si obró por pura desesperación o se tomó al pie de la letra las amenazas de sir Peter, nadie lo supo; pero Rosina abandonó la casa aquella misma noche. Uno de los criados la vio cruzar el parque llorando y retorciéndose las manos al andar. Nadie supo qué fue de ella”. 



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