El librero de Gaza
El librero de Gaza – (Rachid
Benzine)
Largo de café: “La vida normal no es para los
periódicos”.
Gaza,
la ciudad reescrita
Un viejo librero que sigue aferrándose
a sus libros, leyendo a cuatro pasos de las ruinas. (…) Sabe que es el libro
que necesitas, aunque tú aún lo ignores”.
Personalis sententia:
La
mirada de un pueblo, la mirada de un genocidio, la mirada de un destino a través
de la mirada de un viejo librero -sobreviviente
de todo- y su familia, un hombre con un alto conocimiento, no solo de todo
aquello que esté relacionado con los libros, también sobre la vida, de esta
maldita vida que nos ha tocado vivir, que él va atenuando a medida que atesora
y lee libros, en un oasis de cultura rodeado de destrucción.
Un
hombre (vuelvo a repetir la palabra) que ha sabido perdonar, y mira que eso es difícil con todas
las putadas -con perdón- que le han hecho sus vecinos invasores, porque sabe
una cosa, ambos pueblos, palestino e israelí tienen que convivir, están
condenados a entenderse, ya que para uno el lugar donde viven es una tierra
entregada, engendrada por Dios para el pueblo elegido, mientras que para otros
es una herencia de sus antepasados a la cual hay que cuidar con esmero.
La
narración es una historia de resiliencia, que poco me gusta esta palabreja, de
lucha, penalidades, donde al final de las mismas solo hay una meta, no
desilusionarse y, aunque parezca mentira piensan, desean más bien tener una
ilusión prácticamente imposible, volver a la tierra que les vio nacer, incluso
para aquellos que nunca la pisaron, que nunca contemplaron sus paisajes,
olores, ni saborearon las comidas bajo el cielo azul palestino, porque esa
necesidad es un deseo innato que se lleva en la sangre desde el mismo día en
que nacieron.
Ultílogo:
El
relato expresa la desaparición de un histórico pueblo, de una masacre
televisiva que podía haber sido evitada, donde los políticos no quieren hacer
nada para evitarlo, tampoco para involucrarse, es un nadar y guardar la ropa,
es la misma condición humana, que un día no muy lejano escribió un tal
André Malraux.
La
historia del librero es similar a la de sus libros, donde cada uno de ellos
tiene su historia y su sitio reservado en polvorientas y ruinosas estanterías,
carcomidas por la peste bélica, que todo lo mata, pero con una diferencia, los
libros escogen a sus lectores, a él le escogió la denominada estulticia humana.
Mientras tanto las palabras de sus amados libros, día a día, van rompiendo
todos esos silencios que el invasor le impone.
Club
de lectura Asempa.
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