Diarios de Adán y Eva



Diarios de Adán y Eva – (Mark Twain)

 

Largo de café: Una pareja muy particular. La convivencia tiene estas cosas…

 

En el principio de los tiempos


 

  “Ella se ocupa de muchas tonterías; entre otras cosas, trata de investigar por qué los animales llamados leones y tigres se alimentan de hierbas y flores, cuando según ella, el tipo de dientes que tienen parece indicar que han nacido para devorarse unos a otros”.

 

Introductio:

  Termino de leer este pequeño relato, lleno de buen rollo, positivismo, ilusión y, sobre todo te da unas ganas terribles para seguir tirando por el carro de la vida (ya sé que me repito mucho con esta frase, pero es así), pues cuando hojeas un relato como este, no hay cuesta arriba que se resista, llegando a una conclusión, Mark Twain fue el verdadero inventor de la llamada literatura feelgood, que tan de moda está en estos tiempos, siendo una lectura que te hace ir a la cama con una sonrisa.


“Creo que ya se para qué sirve la semana; para permitirnos descansar de la pesadez del domingo”.

 

Adán y Eva, nuestros primeros padres (por lo menos eso dicen), una pareja que a pesar de las pequeñas diferencias que tenían, como todo matrimonio que se precie, se querían de verdad.


Scriptum:

  Es una pena, sí, una verdadera pena que este tipo de historias y de literatura no se de en las escuelas, porque sería un buen imán para atraer a la gente joven a la pasión por leer, además, nos echaríamos unas buenas risas, gracias al buen sentido del humor que demuestra tener Mark Twain, con esta versión moderna de Adán y Eva.

 Una pareja totalmente compensada y llena de equilibrio, con un Adán algo (mucho) pasmado, junto a una Eva más inquieta, con muchas ganas de investigar su entorno, al que considera fantástico que, además, es la encargada (pues tiene iniciativa) de poner nombre a todos los animales, es decir, nos encontramos ante dos formas bien distintas de ver y disfrutar el paraíso, donde el humor y el buen rollo predomina por encima de todo.


  “También yo he empezado a tomarle buen gusto al domingo. El tener que estar vigilante toda la semana le deja a uno agotadísimo. Debería haber más domingos. En los viejos tiempos eran difícilmente soportables, pero ahora vienen muy bien”.

      

Ultílogo:

  En resumidas cuentas, es más fácil y guay leer esta aventura paradisíaca de la pareja más famosa del mundo que hacerlo con la historia, larga, aburrida y anodina que aparece en el libro bíblico de Génesis, que resultará más amena que la bíblica y, desde mi punto de vista -siempre desde mi punto de vista- Eva tiene un papel principal en la historia, lejos de ese rol secundario que le han impuesto, siendo la culpable de todos los males de la sociedad, por culpa del denominado ‘pecado heredado’.

  Una Eva pizpireta, divertida, alegre, siempre con ganas de investigarlo todo y, revoloteando a sus anchas por ese gran paraíso que tiene a su disposición, donde no se aburre nada, no tiene tiempo para eso, pues todo el día está ideando cosas, ya que tiene toda la eternidad por delante.

Un apunte más…

  Ahora ya sabemos como era el día a día en los principios de los tiempos, que nos hará echarnos unas risas sin necesidad de fumar ningún cigarrillo extraño, y Twain, un verdadero genio, es el único que por fin pone a Eva en el lugar que le corresponde, pues pienso que Eva es uno de los personajes más denostados de la historia, y él -me estoy refiriendo a Mark Twain- pone por fin a la primera mujer en un escalón totalmente diferente al que lo ha hecho la historia. Tengo el presentimiento que Eva, sería una buena compañera de piso.

  Esta lectura es gracias a la recomendación de algunos de los miembros del club de lectura Asempa, una vez que habíamos realizado una de nuestras lecturas, ‘El infinito en la palma de la mano’, comentaron este título para que confrontáramos ambos textos. Creo que, a partir de ahora voy a formar un club de fans llamado ‘Eva, la primera mujer’, porque me ha dado un buen rollo que es la hostia (con perdón). Mientras que Adán, es un hombre tranquilo, siempre perdido en su mundo, contando musarañas y perdiendo miserablemente el tiempo y, tal como mencionaba Eva, “es un ser humano que necesita un poco más de tiempo para desarrollarse”.


  “Durante estos dos últimos días le he liberado del trabajo de dar nombre a las cosas, lo que le ha supuesto un gran alivio, puesto que no está dotado para ello, y está a todas luces agradecido”.

 

Recomendación club de lectura Asempa.

                                                         


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