Imré Kertész


“Siempre seré un escritor de segunda fila, ignorado y mal interpretado”.

       Escritor húngaro galardonado con el Premio Nobel de Literatura en el año 2002. Sus padres una pareja de burgueses judíos se separaron cuando él solo tenía cinco años. 

       Durante la 2ª Guerra Mundial, para ser exactos en 1944 y a la edad de catorce años fue deportado al campo de concentración de Auschwitz, (para los nazis estaba considerado ‘una persona sin valor’) y más tarde ser enviado a Buchenwald. Para salvar la vida dijo que era un trabajador de dieciséis años, por lo que pudo salvarse de la muerte. Si no hubiera tenido tan genial ocurrencia nunca habríamos disfrutado de sus libros…

       En 1945 cuando por fin llegó el final de la guerra y todos más o menos pudieron retornar a casa, el volvió a Budapest, terminó la secundaria, luego se puso a trabajar de traductor y de periodista, no sin antes pasar por muchas dificultades, como los protagonistas de los libros. 

Niños en el campo de concentración de Buchenwald 


en.wikipedia.org
Soldado ruso frente a un cartel de la destruida ciudad, (malditas guerras)

       Tiene un relato que es extraordinario, casi épico Sin destino (1975) que es una obra maestra, vivida en primera persona sobre la destrucción masiva alemana de los llamados ‘otros europeos’, donde narra con hábil destreza su paso por diversos campos de concentración nazis de un adolescente húngaro y además judío que solo tiene quince años, (esto ocurre durante el último año de la II G.M.) en donde podemos ver a un doble de Imré Kertész. 
        
       Como era de esperar este escrito no logró debido primero al gobierno de su país, (como tantos otros en este ancho mundo) que se hizo el sordo, y me quedo corto con esta expresión, ya que estos tíos listos no querían que el mundo supiera que tenían un pasado racista a pesar del lavado de imagen que estaban haciendo frente al mundo, junto con la censura de posguerra, (también de su bendito país, y esto lo digo sin ofender), así que sus libros nunca se difundieron como él se lo merecía.



       Cito palabras textuales del autor que ya han sido mencionadas al principio de esta entrada: “Siempre seré un escritor de segunda fila, ignorado y mal interpretado”. Menos mal que el público, la gente normal y corriente es soberana, la que manda al final del todo. En 1986 gracias a los editores alemanes y a los lectores europeos que SÍ estaban interesados en sus escritos, que hemos de decir son precisos, irónicos y sin ninguna concesión (como debe de ser) frente/sobre al genocidio del cual fue un superviviente.

       Obtuvo el Premio Nobel de Literatura en 2002, convirtiéndose en el primer escritor húngaro que lo consigue.

Han dicho de él que: “El Holocausto no es un asunto interno entre judíos y alemanes. Para I.K. significa el punto y final de una crisis moral y espiritual de Occidente, el piélago donde se hundieron los valores que habían sustentado a la civilización europea durante siglos.

(Muchas veces creo que en este mundo no hemos avanzado nada, por eso pienso que estas palabras se pueden aplicar perfectamente a nuestros días, en una sociedad que a veces no sabemos a donde va…)

La foto es cortesía de Reuters

     ‘Sin destino’ tardó trece años en escribirse, pero gracias a ese ‘tiempo’ y solo a ese ‘tiempo’ podemos tener esa sensación de soledad ante el horror que estamos contemplando, (en este caso leyendo), de las decisiones ‘maduras’ tomadas por un adolescente para sobrevivir en un infierno, que cada paso que da puede significar la vida o la muerte, y eso no es fácil ni decirlo, ni escribirlo, ni tampoco explicarlo…

       Padecía el mal de Parkinson y ya en el año 2013 nos anticipó a todos que abandonaba su amada literatura, pero la edad y la malvada enfermedad acabaron con él.

       Se fue una hábil pluma y un verdadero superviviente, un verdadero ‘contador’ de lo sucedido sin rencor y lo que es más importante con veracidad, recordando que vivió el Holocausto en primera persona.

Unos sobreviven a los gulags, otros a los stalags, mientras que muchos como Kertész lo hacén al Holocausto, para contarlo con verdad, sin mentiras a un pueblo que lo mantuvieron ‘sin destino’.



Imré Kertézs dibujado por Gusi Bejer 



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